Casi 90 chavales de las parroquias del arciprestazgo Axarquía-costa y de la parroquia San Fernando, en El Cónsul, se han trasladado a la localidad de Jimera de Líbar, del 5 al 10 de julio, para celebrar su campamento diocesano de este verano.
Los jóvenes han estado asistidos en todo momento por varios de los párrocos y un grupo de más de 20 catequistas y monitores, entre ellos padres y madres que han querido compartir esta experiencia con sus hijos.
San Pablo también ha sido uno de los invitados a la fiesta. De hecho, el lema de la conviencia ha sido “para mí, la vida es Cristo”. Uno de los sacerdotes responsable de su organización nos cuenta que no es el primer año que se lleva a cabo esta experiencia, sino que “este curso, como los últimos tres, un grupo de sacerdotes y laicos hemos hecho una estructura de Campamento Diocesano que pueda servir a todo el que tenga interés en culminar la experiencia de la catequesis de infancia con un campamento que recoja el trabajo del curso y pueda impulsar el del curso siguiente. El hilo conductor del campamento ha sido la figura de san Pablo. Durante los días de la experiencia se ha recorrido su vida, desde la infancia hasta el martirio, a través de una historia de ficción que tiene como protagonista a un supuesto amigo de la infancia, Ciriaco de Tarso, que escribe una carta a los cristianos de Malaca poco después de la muerte de Pablo. Todas las catequesis, los juegos, las actividades y veladas han estado organizadas desde la figura de san Pablo, sus aventuras, sus viajes y sus palabras, e incluso los niños estaban organizados por comunidades paulinas (aquellas a las que van dirigidas sus cartas): Tesalonicenses, Corintios, Romanos, Colosenses, Gálatas, Efesios y Filipenses.
Axarquía Costa y la parroquia San Fernando tuvimos el campamento juntos, del 5 al 10 de julio. Ha sido una experiencia muy enriquecedora de trabajo entre laicos (casi veinte monitores) y sacerdotes (tres sacerdotes presentes durante todo el campamento, y otros dos que fueron puntualmente), en la que cada uno ha realizado su labor complementaria y enriquecedora. Ha sido también una experiencia de trabajo en la que se ha encontrado gente joven con gente adulta, todos a una, y gente con experiencia en campamentos (la mayoría de los monitores de la Axarquía) con gente que comienza, con muchas ganas y una enorme capacidad de trabajo en equipo (los monitores de la parroquia San Fernando, la mayoría sin experiencia anterior en estas lides).
Por último, los chavales (más de ochenta en total) han entrado hasta el fondo en la dinámica y la estructura de la experiencia, en la figura y la historia de San Pablo, y en la vivencia de la comunión entre los distintos lugares de procedencia. Ha sido, sin duda, una experiencia de Iglesia sorprendente, enriquecedora, liberadora y muy profunda. Los más sorprendidos hemos sido los organizadores”.
