Que los jóvenes son el futuro eso nadie lo duda. Aunque sólo fuese ante el hecho evidente de que todos envejecemos. Por tanto, el futuro de nuestras hermandades y cofradías está en sus manos. O no.
Depende del camino que se tome. Depende de qué tipo de protagonismo le otorguemos y de la actitud juvenil. A veces el afán protagonista de los viejos del lugar impide dejar espacio para que otros tomen las riendas. Otras veces son los jóvenes quienes prefieren quedarse relegados a un segundo plano o centrarse en tareas meramente estéticas. Si apostamos por el futuro y el relevo generacional, éste se encuentra en nuestros jóvenes a los que hay que propiciar una experiencia de Dios, una formación sólida y un protagonismo considerable. Hay que escuchar a los jóvenes cofrades. Hay que aprender de ellos. Y corregirlos si llega el momento. Hay que darles su espacio. Porque cuando se les da lo gestionan. Y bien. Basta echar un vistazo a www.jmjcofradesmalaga.com para conocer de lo que son capaces si tienen su espacio y protagonismo.
Rafael J. Pérez. Columna de opinión publicada en SUR
