Banderas firma un pregón distinto, vivo y personal, de la Semana Santa malagueña, que mece al Cervantes de la emoción a la sonrisa. El actor interpreta con maestría un "guión" escrito con el alma de un cofrade, que habla de sí mismo a través de las vivencias de cada uno de nosotros y de nuestros diálogos íntimos con el Señor y su Madre, procesionados en cada titular de las hermandades de la ciudad.
A las siete de la tarde llegaba a los aledaños del Teatro Cervantes de Málaga el pregonero de la Semana Santa 2011, Antonio Banderas, acompañado de su mujer, la actriz Melanie Griffith y de su hija, Stella del Carmen. Cincuenta medios de comunicación acreditados, 150 periodistas para cubrir un acto que a pesar de ser tradicional, adquiría este año un cariz especial por la notoriedad del pregonero.
Después de la sesión de fotos con el pregón en la mano, el actor se introdujo en el teatro, acompañado del hermano mayor de las Reales Cofradías Fusionadas, Eduardo Rosell, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, el Presidente de la Agrupación de Cofradías, Rafael Recio y un elevado número de personas entre miembros de la Agrupación, cofrades, allegados y curiosos. A las 19,20 horas se encontró con el Sr. Obispo, Mons. Jesús Catalá, con quien ha compartido algunas impresiones antes de enfilar el camino hacia lo que constituye el auténtico primer “toque de campana” de nuestra Semana Santa.
El acto comenzó a las 19.30 horas con la interpretación, a cargo de la Orquesta Filarmónica de Málaga, de una selección de marchas de Perfecto Artola, que se ha encargado de orquestar Miguel Sánchez Ruzafa, director de la Banda Municipal de Granada. A continuación, los asistentes pudieron escuchar el himno “Lágrimas de San Juan”, de Abel Moreno, sobre letra de Antonio Banderas, cantada por los niños de la escolanía Santa María de la Victoria.
Tras el saludo institucional del jefe de protocolo de la Agrupación, Rodrigo Martín Martín-Estévez, el pregonero del año pasado, Agustín del Castillo Cambló presentó a José Antonio Domínguez Bandera, del que destacó “la solidez de sus convicciones. Su fe, que lo sitúan como ejemplo de máximo nivel testimonial”.
El escenario estaba adornado de forma sencilla: a la izquierda, atril con terciopelo verde y banderín de la fundación Lágrimas y Favores. A la derecha, tres estandartes escalonados: Exaltación, Vera-Cruz y Ánimas de Ciegos. Un juego de luces acabó centrando la atención del millar de asistentes en la figura del pregonero, que llenó con su sola presencia la totalidad del Teatro Cervantes, y dio pie a su discurso trasladando a la Málaga cofrade a un avión de Nueva York a Los Ángeles, donde comenzó a forjarse un pregón escrito con el alma abierta y el corazón en las nubes, muy cerquita del cielo. “Me llamo José Antonio Domínguez Bandera, soy un cofrade malagueño. Y aquí estoy. En un lugar que me es familiar. En un teatro.”
El actor reconoce que “no quiero ser yo, que lo que realmente quiero es ser todos, que vengo a la Semana Santa a fundirme con mi gente, a ocultarme tras un capirote y a degustar el delicioso sabor del anonimato”.
Una serie de “Podría dedicar este pregón”... dieron pie a Banderas para destacar la centralidad de la persona de Jesús de Nazaret, a quien ha definido como “el revolucionario del amor al prójimo, el amigo de la justicia, de la dignidad, de la libertad, el amigo del que no tiene nada”; para alabar la capacidad artística de nuestro pueblo, que “expresa su fe de una forma sensual en su búsqueda por la belleza”; para activar el compromiso cofrade por la justicia “y el pensamiento cristiano”; para admirar el trabajo de tantas personas que “enriquecen el patrimonio artístico e identitario de nuestra tierra”.
Sin embargo, el pregonero de este año ha apostado por dedicar sus palabras a la gente, gente sencilla cuyas vidas entreteje en un alarde de exquisita narrativa. Don Amadeo, un hombre de otro tiempo; Gregorio, portador; Pablito, el de la banda; Carmen, la trinitaria... personas reales y ficticias que guían el discurso por las distintas cofradías de la Semana Santa de Málaga, situaciones cotidianas, cercanas a cada uno de nosotros, quizás fácilmente reconocibles por haberlas presenciado o incluso protagonizado. Una muestra de que este malagueño internacional lleva a su tierra muy adentro, y siente su Semana Santa con la hondura de un cofrade auténtico, de uno más entre los cristianos de esta ciudad.
Tras “este cuento de lunas llenas y pasiones barrocas”, el pregonero recibió en el escenario la compañía de un niño que, en una estampa típica, elaboraba una bola de cera gracias a la colaboración de un nazareno a los sones de la marcha “Reina de san Román”. A continuación, los personajes que constituyeron el hilo narrativo de su pregón, compartieron protagonismo con Banderas. “He sido testigo de la tradiciones de mi tierra, y desde este escenario pregono a los cuatro vientos sus verdades envueltas en las historias de los personajes de este pregón”. Cuando el pregonero volvió a estar solo en el escenario, acompañado por la marcha «Esperanza de Triana» tocada por un violín, a cuyo arrullo el actor confesó ser “un hombre que lucha por quitarse la careta de los miedos. Que pelea esta noche por ser lo que admira, y lo que admiro está hoy frente a mí. Lo puedo ver desde este escenario escrito en vuestros corazones, los corazones de mis hermanos cofrades.”
En los últimos minutos, Banderas, acompañado por la imagen de la Virgen de Lágrimas y Favores, tras el telón translúcido, recitó para ella un poema, tras el que una petalada cayó sobre el escenario y sobre todo el teatro, y que puso al Teatro entero en pie en un emocionado aplauso. Las últimas palabras las pronunció de nuevo desde el atril, sobre unos acordes de piano de la marcha “Misericordia”, y fueron un recuerdo a “la armonía en el baile de las estaciones, la alegría contagiosa de la ciudad litoral donde nací y soñé, y la enraizada pasión, el éxtasis exuberante de la Semana Santa.” Y sin siquiera pronunciar el tradicional "he dicho", porque no era preciso, Banderas se echó a llorar.
Este año, Málaga ha gozado de un pregón cuya principal virtud ha sido la sencillez del testimonio auténtico de un cofrade y cristiano malagueño que ha sido descubierto de nuevo por sus paisanos: José Antonio Domínguez Bandera.
El Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, a la salida del pregón, expresó haber disfrutado enormemente del acto, que definió como una "exposición magnífica de los sentimientos y vivencias cofrades a través de distintos personajes que han acercado la Semana Santa a cada uno de nosotros."
Galería de imágenes de la celebración del pregón
