La directora de la Casa Diocesana ha expresado su dolor por la muerte del prelado y el de todos los que conforman el equipo de la que era la residencia de D. Antonio Dorado.

«La Casa Diocesana llora la pérdida de nuestro querido D. Antonio y desea vivir también cerca de él, su encuentro con Cristo Resucitado. Desde el cielo, continuará acompañando siempre a esta, también su familia».