Juli Gavira, miembro de los Misioneros de la Esperanza (MIES) ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo (Mateo 25, 31-46), Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.
El Jesús, rey del universo, que festejamos hoy, en su intento de hacernos ver cómo es el amor que siente por su pueblo nos pone la figura, muy conocida por sus contemporáneos, del pastor. Pero la relación que describe es totalmente atípica con lo que se conocía hasta el momento. Es un pastor que se implica, que arriesga por sus ovejas, que las busca, ¡y de qué manera! Hasta cuando las ovejas se marchan en busca de aventuras, es capaz de echar la culpa a las condiciones climáticas, para justificar su extravío. Sin embargo, también sabe corregir a las que, estando satisfechas, enturbian, con sus críticas y lujos, el agua que debe saciar la fe de los demás.
Junto al Evangelio de este domingo, la liturgia ofrece un salmo íntimamente conectado al Evangelio. Para comentar el salmo necesitaría mucho espacio. Es mi predilecto. Solo sugiero quedarnos con la frase “Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida”. Y solo nos basta mirar hacia atrás, en nuestra vida, para comprobar, cómo la mano de Dios ha estado ahí, en los momentos duros, cómo hemos sentido su presencia, con la creatividad que le caracteriza. Pues así, a más, por cada año que pase. Él es el mismo. Definitivamente ese es otro reino, donde las monedas y las categorías nos asombran. Tanto es así que sólo aceptó ser llamado rey cuando estaba en su trono: la cruz.
