El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 27 de enero (Mc 3, 22-30).
La misericordia del Señor es infinita. Él ha venido a salvarnos de verdad, a cargar sobre sí nuestros pecados por muy grandes que sean. Hay, sin embargo, un límite: la blasfemia contra el Espíritu Santo, que no consiste en ofenderlo con palabras, sino rechazando su gracia salvadora. No es Dios el que condena, es que no puede rescatar al que no quiera reconocerlo como tal, porque no puede forzar la libertad de nadie. Quien haciendo uso de su libertad y consciencia plena se obstine en el mal y rechace a Dios, «cargará con su pecado para siempre». La puerta de la casa de Dios está siempre abierta. Podemos llamar a cualquier hora sabiendo que su respuesta siempre será un gran abrazo.
