Presentación del libro de Mons. Xuereb en el CESET

Mons. Alfred Xuereb, nuncio en Marruecos, ha visitado Málaga para presentar su nueva obra "Mis días con Benedicto XVI" en el salón de actos del Centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo. En esta entrevista cercana y sincera, nos abre las puertas de su obra y si vida.

La presentación tuvo lugar el miércoles 4 de junio en el salón de actos del centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo. Intervinieron en el acto, el autor de la obra, Mons. Alfred Xuereb, y la profesor titular de Derecho Civil de la Universidad de Málaga, Paloma Saborido. El arzobispo de origen maltés, Mons. Alfred Xuereb, fue nombrado por el papa Francisco nuncio apostólico en Marruecos, servicio que también ejerció en Corea y Mongolia. Mons. Xuereb fue durante seis años secretario particular de Benedicto XVI y también durante el primer año del pontificado del papa Francisco. 

 

Entrevista 

¿Qué destacaría usted de sus días con Benedicto XVI?

Tengo muchísimos recuerdos de los días que pasé con Benedicto XVI. Además de esos momentos singulares de su renuncia al ministerio petrino, los viajes apostólicos en los que tuve la fortuna de participar son de particular importancia. Fueron eventos muy especiales, pero el viaje que recuerdo con mayor aprecio fue el que realizó a Malta, mi tierra natal, en abril de 2010. A su regreso al Vaticano, el papa Benedicto XVI expresó varias veces su gratitud por este viaje y por la festiva bienvenida que recibió.

Recuerdo con satisfacción las santas misas celebradas con devoción cada mañana en la capilla privada y su oración colecta. Era una escena hermosa ver al Papa, desde mi despacho, rezando las Vísperas y encomendando a Dios a quienes pedían oraciones. Una de mis tareas era recoger en un papel las peticiones de oración que llegaban de todas partes. Se las dejaba en su reclinatorio. Me consolaba ver al Papa rezar por los que sufren y por la Iglesia en el mundo. No menos conmovedores fueron los momentos en que Benedicto XVI se acercó al sacramento de la reconciliación. Preparamos un pequeño confesionario con la estola morada en la sacristía. Saber que el Papa también se confiesa con frecuencia fue un gran testimonio.

Otros momentos hermosos fueron los de las excursiones que hicimos ocasionalmente a los Castelli Romani, durante nuestra estancia en Castel Gandolfo. Fuimos en privado a tomar unos bocadillos y él disfrutó de la tranquilidad de la naturaleza y de nuestra compañía. Hablo de todo esto en mi libro, acompañado de numerosas fotografías, algunas de las cuales son inéditas.

¿Por qué se decidió a dejarlo por escrito?

El papa Benedicto XVI se interesó por mí, por mi cultura y por mi historia de origen. Me preguntó sobre mis estudios, mi formación en el Seminario y mi familia. Le interesaban especialmente las tradiciones religiosas de Malta, en especial las relacionadas con la Navidad y la Pascua.

Por su parte, le encantaba hablar de su infancia en Baviera, desde que iba al jardín de infancia, con la fascinante visita de san Nicolás en su clase; anécdotas sobre su familia, sus padres con su sencillez, su hermano Georg, un sacerdote con el que tenía un vínculo muy especial, su hermana María, quien lo cuidó en Roma durante los primeros años de su servicio como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y que falleció repentinamente tras un agotador viaje a Baviera.

Estas historias me parecieron tan hermosas y significativas que sentí la necesidad de escribirlas en un cuaderno, como un diario, para que no se perdieran. Sentí el deber de compartir con el público las conmovedoras historias que tuve el privilegio de escuchar directamente de boca del papa Benedicto XVI en momentos de fraternidad, pensando que podrían ayudar a comprender mejor el perfil humano y espiritual de este gran hombre y a apreciar con mayor profundidad sus cualidades como Pastor universal.

Sus numerosas anécdotas fueron enriquecidas con diversas citas de discursos, homilías y mensajes que Su Santidad pronunció durante los ocho años de su brillante pontificado. Son páginas que pretenden ser un gesto de profundo afecto filial y gratitud hacia el papa Benedicto XVI.

El propósito de mi libro es revelar la sensibilidad y el carácter —y, por lo tanto, el alma— de un pontífice, cuya imagen pública se conoce mayoritariamente de forma parcial, cuando no distorsionada por inevitables simplificaciones o alteraciones intencionadas de quienes no se han esforzado lo suficiente por conocerlo de cerca.

Nuncio en Marruecos, un territorio de mucha belleza y muchos contrastes culturales. ¿Cómo está siendo la experiencia para usted?

Tras cinco años en Corea del Sur y Mongolia, el papa Francisco me nombró Nuncio Apostólico en Marruecos, adonde llegué a principios de 2023. Es un país fascinante que ha visto suceder varias dinastías a lo largo de los años. Marruecos se considera un país multicultural, habitado desde tiempos prehistóricos por los bereberes, quienes aún conservan su propia lengua y conviven pacíficamente con la población árabe. Tras su independencia, Marruecos emprendió un difícil proceso de estabilización interna con la transición de la dominación colonial de Francia y España a un reino independiente. La Iglesia católica en Marruecos está compuesta principalmente por inmigrantes subsaharianos, procedentes de más de 100 países diferentes, y está sabiamente dirigida por el arzobispo de Rabat, el arzobispo de Tánger y el Prefecto Apostólico de El Aaiún. Los católicos conviven en armonía en un ambiente de fe musulmana y se sienten no solo tolerados, sino también acogidos y amados. Aquí, puedo apreciar la belleza de la hermandad entre musulmanes, judíos y cristianos al participar en encuentros interreligiosos para profundizar en el entendimiento y la estima mutuos, especialmente en lo relacionado con sus respectivas prácticas religiosas. Estas experiencias enriquecen mi misión como representante del Papa y me brindan la oportunidad de destacar la postura de la Santa Sede también en algunos temas de carácter político.

Un consejo para vivir este cambio de época que nos ha tocado, como nos decía el papa Francisco.

Durante su visita pastoral a Marruecos en marzo de 2019, el papa Francisco instó a los misioneros católicos a no hacer nunca proselitismo, sino evangelizar con obras de caridad. Es un consejo sabio que nos guía en nuestra misión en un país musulmán.

Mons. Xuereb presenta el libro al papa León XIV

¿Y qué destacaría del papa León XIV?

Muchos musulmanes marroquíes aún me expresan sus más sinceras condolencias por el fallecimiento del papa Francisco y me felicitan por la elección del nuevo Papa. El Arzobispo de Rabat, el cardenal Cristóbal López Romero, quiso describir al papa León XIV llamándolo "un hombre completo", con una sólida espiritualidad, digno hijo de san Agustín, con una excelente formación académica y una larga experiencia como profesor de Derecho Canónico, con cerca de 20 años de actividad misionera en Perú, lo que sin duda influyó en su sensibilidad pastoral y social hacia las personas que sufren. Además, durante un par de años fue Prefecto del Dicasterio para los Obispos, lo que le brindó la oportunidad de conocer de cerca la Curia Romana y reunirse con obispos de todo el mundo, especialmente durante sus visitas ad limina.

Es un "hijo de la globalidad" con una mezcla de diferentes raíces culturales que le permite tener una visión amplia y lo convierte en un interlocutor importante para el mundo actual. En el papa León XIV veo una figura luminosa y amable, un líder fuerte que transmite, con serenidad y autoridad, palabras que infunden consuelo y esperanza. Nos está enseñando a no temer los desafíos y a confiar siempre en Jesús Resucitado, construyendo relaciones llenas de compasión para construir la paz en el mundo.