Jóvenes malagueños en la experiencia "Espíritu Misionero Colombia´25"

Tras la celebración del Encuentro Misionero, la Delegación de Misiones concluye el Octubre Misionero con las Vísperas Misioneras, que tendrán lugar el 31 de octubre, a las 18.00 horas, en las Hermanitas de los Pobres de Málaga.

“Misioneros de esperanza entre los pueblos” es el lema que las Obras Misionales Pontificias nos propone este año para la celebración del DOMUND, día en que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones. Se ha celebrado en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre, “mes de las misiones”, y este año ha tenido un sabor especial para el grupo de jóvenes de la diócesis que vivió este verano la experiencia “Espíritu Misionero Colombia´25”. 

«La misión, la evangelización, es el ser de la Iglesia»

El DOMUND nos ha vuelto a recordar que «la misión toma carne en los hombres y mujeres llamados a entregar su vida al anuncio del Evangelio», son “misioneros de esperanza entre los pueblos”, como reza el lema de la jornada que invita a todos a rezar y colaborar económicamente con los más necesitados.

El Octubre Misionero ha llegado este año a la diócesis de Málaga con nuevo Obispo, D. José Antonio Satué, y nuevo delegado de Misiones, el misionero de la consolata José Luis Pereyra, quien ya fue, en años anteriores, delegado diocesano para la Vida Consagrada.

Este misionero, uruguayo de nacimiento y ciudadano del mundo por vocación, invitaba a vivir en profundidad este día en el que se nos recuerda «lo que estamos llamados a vivir todo el año: nutrirnos de la fuerza que nos da el Espíritu para poder renovar nuestra vocación misionera». En el domingo 19 de octubre, cada parroquia «reavivó en sus fieles que la misión, la evangelización, es el ser de la iglesia». 

Desde la Delegación de Misiones se ofrecieron, un año más, las ya tradicionales Vigilias con motivo del DOMUND, que tuvieron lugar el sábado 18 en diversos puntos de la diócesis: Ronda, Málaga, Marbella, Torremolinos, Rincón de la Victoria, Alhaurín el Grande y Antequera. «Es una experiencia preciosa la de rezar todos juntos para que todos los bautizados sintamos la misión como nuestro gran desafío», explica José Luis.

El sábado 25 de octubre tuvo lugar el Encuentro Diocesano Misionero, en el Colegio de los Maristas, a partir de las 10 de la mañana. La Eucaristía estuvo presidida por Mons. Satué, las diferentes instituciones expusieron sus stands informativos y, a las 17.00 horas dio comienzo un concierto en el que participaron Ixcís, Unai Quirós y Juan Baena y con el que se clausuró el encuentro.  

Y el viernes 31 de octubre, a las 18.00 horas, tendrán lugar las Vísperas Misioneras en la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Málaga. «Elegimos este lugar porque nuestros mayores siempre están ahí ofreciendo sus oraciones y su vida; y es importante hablar con ellos y sentirlos como parte importante de la misión», afirma con cariño el delegado. 

Octubre Misionero

El 1 de octubre, fiesta de santa Teresa de Lisieux, patrona de las Misiones, dimos comienzo al Octubre Misionero con la celebración de la Eucaristía en la parroquia de Stella Maris, en la que compartió su testimonio Sor Remedios, Hija de la Caridad misionera que ha vivido más de 20 años en Ruanda. 

«Es un mes en el que se nos recuerda lo que estamos llamados a vivir todo el año, pero este mes de forma especial: nutrirnos de la fuerza del Espíritu para renovar nuestra vocación misionera», afirma el recientemente nombrado delegado de Misiones, el misionero de la Consolata José Luis Pereyra. 

«Este año, además, se cumple el centenario de la canonización de santa Teresa de Lisieux por lo que es un momento privilegiado para poner en manos de esta gran santa patrona universal de las misiones este mes de octubre misionero», añade el delegado. 

TESTIMONIO: «Nos hemos visto atadas y amordazadas pero el Señor siempre ha velado por nosotras»

Sor Remedios es natural de un pueblo de Granada pero ha vivido desde los 9 años en Fuengirola. Su padre le transmitió su gran amor a la Palabra de Dios y, «con mis primeros ahorros de adolescente, me compré una Biblia que leía y meditaba todos los días. En Fuengirola conocí a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, me enamoré del carisma vicenciano y entré a formar parte de la Asociación Juventudes Marianas Vicencianas».

Todos los destinos que ha recibido, como Hija de la Caridad, los ha vivido con pasión pero «en el fondo de mi corazón surgía siempre una llamada a ir más allá, a dejar mi país, mi familia, para ir a otros lugares donde la pobreza y la necesidad son más acuciantes».

Y fue enviada al corazón de África, a la región de los Grandes Lagos: «Corría el año 1994 y las noticias que nos llegaban de Rwanda eran muy tristes e incluso dramáticas. En tres meses aciagos, denominados “Genocidio ruandés” perecieron más de 800.000 personas – entre ellos muchos sacerdotes, personas consagradas y varios obispos- en una guerra fratricida sin cuartel, una guerra que se prolongó 5 años más. A mi llegada me encontré con un pequeño país muy bonito, el país de las mil colinas, pero un país destrozado física y moralmente: Edificios, colegios, hospitales destruidos, coches quemados en las calles, controles militares por todas partes y muchos corazones heridos. Algunas de nuestras casas también habían sido pilladas y saqueadas. 

»Compartiendo nuestra vida con la gente sufríamos las mismas consecuencias del conflicto. Yo, personalmente, estuve varias veces a las puertas de la muerte, atada, amordazada, con un fusil sobre mi cabeza…pero el Señor y la Virgen Milagrosa han velado siempre por nosotras a través de personas que han actuado como verdaderos ángeles. La misión que parecía desaparecer, poco a poco, gracias al tesón de la Iglesia, al ánimo de muchas Hermanas, a la oración de tantas personas y, sobre todo, a la fuerza del Espíritu Santo que está siempre actuando, la misión fue rehaciéndose desde sus cenizas».

En esa misma semana, del 3 al 5 de octubre varios malagueños, junto al delegado, participaron en el Jubileo del Mundo Misionero en Roma. El sábado 4 de octubre mantuvieron un encuentro con el papa León XIV en la Plaza de San Pedro, después entraron por la Puerta Santa de la Basílica para ganar el Jubileo; por la tarde celebraron el Encuentro Internacional Misionero en la Pontificia Universidad Urbaniana; y por la noche, la Vigilia de Oración en la Iglesia Española de Montserrat. La jornada del sábado la concluyeron con el rezo del rosario en la Plaza de San Pedro. 

El domingo 5 de octubre por la mañana celebraron la Santa Misa en la Plaza de San Pedro y por la tarde vivieron la Fiesta de los Pueblos (y las Misiones).

Malagueños en el Jubileo de los Misioneros, en Roma
Malagueños en el Jubileo de los Misioneros, en Roma