La Diócesis de Málaga ha conmemorado en una Eucaristía a todos los santos y beatos de la Iglesia particular de Málaga, así como a los venerables y siervos de Dios, acogiendo la invitación del papa Francisco de honrar las figuras de santidad a partir de este jubileo en una misma fecha para promover su testimonio. La Eucaristía se celebró el 6 de noviembre, a las 19.00 horas, en la iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula, patronos de la Iglesia malacitana que entregaron su vida por la fe en el siglo IV.
Un templo de los Santos Mártires completo a rebosar. Familiares de quienes entregaron su vida por causa de la fe durante la persecución religiosa, congregaciones cuyos fundadores han sido beatificados y canonizados, como las Misioneras de las Doctrinas Rurales del P. Arnaiz, y un numeroso grupo de otros fieles malagueños participaron el jueves 6 de noviembre de la Eucaristía con la que Málaga quiso celebrar, por primera vez, juntos a sus santos y beatos. El papa Francisco, en una carta difundida el 16 de noviembre de 2024, invitaba a las Iglesias particulares, a partir de este Jubileo de 2025, a recordar y honrar las figuras de santidad que han caracterizado el camino y la espiritualidad cristiana local, cada año en torno al 9 de noviembre, fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán. En Málaga, se ha elegido el día 6, fiesta de san Pedro Poveda, san Inocencio Canoura y compañeros mártires, que engloba la lista de miles de cristianos martirizados durante la persecución religiosa del siglo XX en España. A fecha de hoy, 11 de ellos han sido canonizados y 2.130 beatificado, entre ellos, de nuestra diócesis el joven diácono Juan Duarte, de Yunquera, y el rector del Seminario, Enrique Vidaurreta.
Entre los presentes, se encontraba Eladia, hermana del jesuita mártir de 24 años José García Molina, que con 96 años no quiso perderse la celebración y acudió junto a su familia acompañada de todo un autobus desde Padul, Granada. Regaló un pañito bordado por ella en su juventud para ser utilizado en la Misa, y confesaba a diocesismalaga.es que vivía con inmensa alegría esta Misa, con la esperanza de que su hermano vea culminado su proceso y pueda ser contado entre los santos reconocidos por la Iglesia. Su hija y sus nietas compartían cómo les ha trasmitido el testimonio de fe y misericordia dado por su hermano. José García Molina fue fusilado en Martiricos el 14 de agosto de 1936 por unos milicianos por ser sacerdote.

La celebración de la Eucaristía estuvo presidida por el director del Departamento para la Causa de los Santos, Antonio Eloy Madueño; el párroco de los Mártires, Manuel Ángel Santiago, y sacerdotes del equipo de la Causa de los Santos como Alfredo López Barranquero, juez delegado; el sobrino del mártir García Molina, también jesuita, Leonardo Molina García; el salesiano Pedro Ruz o el párroco de Teba, Francisco Baquero, y el de Álora, Felipe Gallego. Han acudido desde diversos puntos de la diócesis (Yunquera, Álora, Antequera...) y de toda España (Sevilla, Jerez de la Frontera, Cádiz, Córdoba, Granada...) los familiares vivos de los mártires y testigos de la fe en Málaga. En ella participó el coro diocesano, y compartió su testimonio el joven seminarista malagueño Cristian Carrasco, estudioso y divulgador de los santos de esta Iglesia local.
En su homilía, Madueño afirmó que «lo que nos congrega hoy aquí son nuestros santos, esas figuras puestas para descubrir, cada uno de nosotros, que en la vida o en la muerte somos del Señor». Al referirse a estos santos y beatos, el director del Departamento para la Causa de los Santos recordó que «la memoria agradecida de estos santos nos lleva al encuentro con el Señor, para que, igual que lo fue para ellos, sea para nosotros luz y salvación». Destacó que estos hombres, mujeres y jóvenes, ordenados, religiosos y religiosas y seglares, «dieron la vida por ese amor incondicional y por su fidelidad a Cristo hasta dar la vida. No amaron tanto la vida que temieran a la muerte, esperaban gozar de la dicha del Señor. Confiaban que esa esperanza no les defraudaría, y siguieron a Cristo hasta el extremo». Ese testimonio, afirmó Madueño, nos enseña que «si vivo esta vida en Cristo, la vivo con Él y desde Él. El gran mensaje de esperanza es que nuestra vida está en Sus manos. Nuestros santos son maravillosos ejemplos de confianza en el Señor en medio de su vida, de circunstancias muy difíciles, en las que ellos supieron dar un testimonio de esperanza, confianza y fortaleza que todavía hoy nos lleva a la misericordia de Dios». «La santidad de nuestros santos diocesanos, afirmó, no está en la crueldad del martirio, sino en que experimentaron la misericordia de Dios en sus vidas y así la transmitieron. Eso es la médula del evangelio. Por eso fueron capaces de perdonar hasta a sus verdugos. Y esa misericordia también se hace presente en el servicio y la caridad que demostraron hacia los hermanos».

SANTIDAD EN LA IGLESIA PARTICULAR
La Oficina para las Causas de los Santos de la CEE ha presentado este mes de octubre el documento «Recordar la santidad en la Iglesia particular», en el que recoge una serie de orientaciones pastorales para recordar a los santos, beatos, venerables y siervos de Dios en cada diócesis de España.
Como explica el mismo Madueño, «el sentido de estas jornadas es recordar con gratitud a los santos, beatos, venerables y siervos de Dios de nuestra Iglesia de Málaga, para vivir con pasión también nosotros la misión evangelizadora que nos corresponde en esta hora de la historia. “Todos estamos llamados a la santidad, y estamos llamados a dejarnos ayudar por esos modelos de santidad que Dios ha puesto a nuestro lado, entre los que destacan, en primer lugar, los mártires, y tantos hombres y mujeres que han hecho de su vida una ofrenda de amor a Dios y a los hermanos, así como los siervos de Dios cuyas causas de beatificación y canonización están en curso». Y añade: «el objetivo de esta Jornada a favor del recuerdo de los santos y beatos de la Iglesia diocesana es ofrecer la oportunidad de hacer presentes a los fieles la santidad local de aquellos que nos son cercanos por haber vivido en nuestro ámbito geográfico y cultural y dar a conocer a quiénes son venerables y siervos de Dios y cuyas causa están activas en la diócesis. Se nos ofrecen el ejemplo de sus vidas santas, para que nos ayuden con su intercesión y podamos alcanzar su destino, y recorrer el camino de la propia santidad».
