El coronavirus ha irrumpido en nuestras vidas y se ha colado de lleno, afectando a nuestros hábitos, relaciones sociales y especialmente nuestra salud mental. El Gobierno intenta frenar el contagio y, por ello, el sábado 14 de marzo decretó el estado de alarma, activando entre la población mecanismos drásticos, que conllevan medidas preventivas a las que no estamos habituados. Estamos ya en la segunda semana de aislamiento.