La celebración de la Cuaresma es una ocasión propicia para preparar el paso del Señor por nuestra vida, para preparar la Semana Santa. El hecho del poder del mal en el corazón humano y en la historia humana es innegable, precisamente por eso conviene, de la mano de la fe y de la gracia, descubrir cómo podemos hacer frente al pecado. Es muy importante para todo el que desee avanzar en la santidad aprender a detectar la tendencia al pecado y examinarse de las ofensas cometidas a Dios para, de esta forma, dejarse reconciliar por Dios.