Ya estamos de nuevo en vísperas de celebrar la Navidad. ¡Qué rapido corren los años! A mí estas fiestas me producen sentimientos encontrados, además de tener un año más. El primero, el verdaderamente importante y único, es recordar el Nacimiento de Jesús, recordar que allí, en la sencillez y pobreza de un pesebre, se inició nuestra salvación, con Dios hecho niño, que vino al mundo para ofrecernos la vida eterna.