Entre 1689-1691 se construyó un monumental retablo-tabernáculo, cuyas enormes dimensiones cubrían la estructura arquitectónica de la Capilla Mayor. Se asemejaba a una gran mampara semidecagonal adaptada a la fábrica del edificio, incorporando un templete exento provisto de un mecanismo de torno empleado para manifestar el Santísimo Sacramento.