Sí, la vida está hecha de cosas concretas. De actitudes, de miradas, de gestos. Reconocer y valorar esta evidencia ayuda mucho a vivir; para los cristianos, en este tiempo del Adviento, donde se prepara la celebración del nacimiento de Cristo, pero también para el común de mártires en la vida, donde cada uno tiene multitud de frentes abiertos: familiares, laborales, sociales...