«El misterio de la Transfiguración del Señor es un episodio importante en la tradición del Nuevo Testamento. Prueba de ello es la referencia al mismo en diversos lugares (Mt 17, 1-9; Mc 9, 2-10; Lc 9, 28-36; 2 P 1, 16-18; Jn 6, 14s.). Claramente se trata de un hecho epifánico, es decir, revelador. Es una manifestación anticipada de la gloria de Cristo como Hijo de Dios. Que esto es así lo demuestran claramente las palabras finales pronunciadas por Dios Padre en este relato: “Este es mi Hijo, mi Elegido, escuchadle”». Así lo explica el director del Centro Superior de Estudios Teológicos, Pedro Leiva, que profundiza en este número en el significado y actualidad de este misterio.