Una de las grandes figuras del pontificado romano de todos los tiempos es la del papa Gregorio Magno. Nació hacia el 540 en el seno de una familia de patricios. Romano de pura sangre, cursó la carrera jurídica y, con 25 años, era prefecto de Roma.
Muy celebrado por sus escritos es san Ildefonso de Toledo (600- 665), de familia noble. Ingresó en el monasterio de Agali (cerca de Toledo). Elegido abad, estuvo presente en los concilios VIII y IX de Toledo, firmando sus actas.
Desde la conversión de Recaredo puede afirmarse que la casi totalidad de la población hispánica es católica. Por consiguiente, la cultura de esta época ofrece en España una dimensión religiosa muy notable, que llegó incluso en naciones vecinas.
De gran interés dogmático fue el Concilio XI toledano (675) por su exactitud en la exposición del misterio de la Trinidad, de la Encarnación y de la resurrección universal en conexión con la de
Cristo.
Los vándalos nunca llegaron a convertirse, se dedicaron al pillaje, arruinando los templos; después de corretear el centro y el sur español, marcharon a África (429).
El siglo V fue una época turbulenta para la cristiandad europea. Pueblos germánicos, acosados por los hunos, atraviesan el Danubio y el Rhin, e invaden el Imperio.
En la historia de la evangelización efectuada por la Iglesia desde sus orígenes, se han dado dos formas diferentes de conversión: la personal y la colectiva.