En el monasterio agustino de Santi Quattro Coronati de Roma vive la religiosa María Rita Piccione, la primera mujer a la que Benedicto XVI encarga las meditaciones para el Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo. Afirma que en el libro debajo del clásico enunciado de cada estación ha escrito una breve frase pensando en la infancia que es la clave de lectura. Y lo ha hecho por dos motivos: primero, como reclamo a la sencillez de su mirada que capta inmediatamente el corazón de la realidad. También para incluir la voz de los niños que han sido objeto de explotación, daño y ofensa.