Cuando los visitantes contemplan la Catedral de Málaga, el aspecto más significativo, aparte de su belleza y majestuosidad, es la falta de una de sus torres. El bulo sobre el desvío del dinero destinado a su construcción para financiar la Guerra de Independencia de Estados Unidos continúa vivo por más que los historiadores se empeñen en repetir que no hay una sola prueba de ello. Entonces, ¿qué pasó para que esta Catedral considerada una de las joyas del Renacimiento español quedara como una sinfonía inacabada?