Dice el martirologio romano de los dos santos apóstoles, Pedro y Pablo, cuya fiesta celebramos solemnemente el 29 de junio, que «Simón, hijo de Jonás y hermano de Andrés, fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo, y por ello fue llamado Pedro. Pablo, apóstol de los gentiles, predicó a Cristo crucificado a judíos y griegos».