Presidiendo el Museo Catedralicio, sorprende, y mucho más impone, la enorme mole del trono episcopal que se construyó para el pontificado del que fuera obispo de Málaga, Balbino Santos Olivera, entre 1935 y 1946. Realizado en el taller granadino de José Navas Parejo, es, en la práctica, un retablo coronado por un dosel y con la silla, o propiamente la sede, encastrada en el conjunto.