José Javier García, párroco de Mollina y Fuente de Piedra, nos ofrece el comentario al Evangelio del Domingo de Resurrección. \"¡Hoy los cristianos celebramos el día más grande de nuestra fe\"!, afirma el sacerdote diocesano, quien nos recuerda que \"resonará en nosotros el gozo de la Resurrección\".
“Muerto el perro, se acabó la rabia” -dice el refrán- …y eso pensaban los sumos sacerdotes de aquel tiempo: quitando del medio a Jesús, se acabarían sus peligrosas ideas …Eso creían ellos. Pero Jesús llevaba mucho tiempo anunciando a los suyos que después de su muerte vendría la Resurrección. ¡Hoy los cristianos estamos de fiesta porque celebramos el día más grande de nuestra fe; el acontecimiento que da sentido a todos los demás! El hecho que sostiene todo nuestro camino de cristianos: si Cristo ha resucitado, la muerte ha sido vencida, y nosotros desde nuestro Bautismo, unidos a Él, estamos llamados a la misma Resurrección. “¡Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo!” Es el cántico que resuena en todo el mundo, en este amanecer de gloria. ¡El Señor ha resucitado! ¡Aleluya!
Después de estos días en los que hemos compartido el camino de Jesús en su Pasión y Muerte, celebramos con gozo la verdadera meta de ese camino: la Resurrección. El sepulcro vacío que encontraron los apóstoles es la señal inequívoca de que nuestro Dios es Dios de vivos, y no de muertos. “Llegó Simón Pedro, entró en el sepulcro y vio los lienzos por el suelo; el sudario con que le habían envuelto la cabeza no estaba en el suelo con los lienzos, sino doblado en un lugar aparte”. La Resurrección del Señor es la esperanza del cristiano. Jesús ha vencido a la muerte, y por ello sabemos que nuestra vida tiene un asidero fuerte al que agarrarnos. La Resurrección del Señor nos muestra que Dios es más fuerte que la muerte: el dolor, la enfermedad. Los sufrimientos no tienen la última palabra, porque Dios escucha el grito del hombre y se identifica con los que sufren: nuestra meta ya no es la muerte sino la Vida Eterna. Y todo ello tiene que ayudarnos a vivir con esperanza en Dios. Comenzamos ahora un tiempo de alegría: la Pascua. Durante cincuenta días resonará en nosotros el gozo de la Resurrección. Contagiemos ese gozo, y demos esperanza cristiana a tanta gente que nos rodea.
¡Feliz Pascua!
