"L'ora del Talmud", de J. Scheich

Se cuenta en el Talmud que el célebre rabino Beroka gozaba de la dirección espiritual del profeta Elías y que el profeta se le apareció en la plaza del mercado.

Y que allí mismo, el rabino, preocupado como estaba por el número de los que se salvarían, preguntó al profeta: «¿Padre mío, hay alguien entre esta multitud de gente que vaya a tener parte en el Reino futuro?». «No», respondió Elías, pero como en ese instante vio a dos hombres que pasaban por el mercado, volvió a hablar: «A decir verdad, esos dos tendrán parte en el Reino futuro». El rabino quiso saber más de aquellos hombres y decidió seguirlos. Cuando los hubo alcanzado, les preguntó por su oficio. Y ellos respondieron: «Somos bufones. Cuando encontramos a gente deprimida le restituimos el buen humor. Y cuando vemos a dos que discuten acaloradamente nos esforzamos por llevarles la paz con un poco de alegría. Intentamos desdramatizar las cosas...».

Bienaventurados los que siembran la alegría, porque jaris y jaire, gracia y alegría, hunden sus raíces en el reino de los cielos.