Foto de Lukas Rodriguez

El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 19 de noviembre, (Lc 19, 1-10).

Jesús desde que comienza su actividad pública despliega su propio estilo. Ante las personas que sufren se vuelca como si se parase el tiempo. Sin embargo, su mensaje queda lejos de ser complaciente. Unifica mensaje y acción. Por ejemplo, en el Evangelio de hoy descubrimos que no tiene pudor ni complejos a la hora de alojarse en casa de un pecador. Hace una propuesta pública a Zaqueo a quienes algunos definían como pecador. Y eso choca. No deja indiferente a quien lo ve. Cristo que gasta mucho tiempo con la gente sencilla de la calle también invierte tiempo con las élites cultas e influyentes. Es el caso de Zaqueo. Hombre ilustre, factótum de Roma para recaudar impuestos en Jericó. Jesús no hace distinciones entre las capas sociales. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. Quiera Dios que aprendamos del estilo de Jesús  porque tenía estilo, swing en el alma. Hasta el punto de que no le importaba alojarse en casa de un pecador a riesgo de que lo criticasen o enjuiciaran.

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