El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 21 de noviembre, (Lc 19, 41-44).
Lo que conduce a la paz es la acogida de Dios. Reconocer la presencia de Dios en nuestras horas. Su soberanía. Es el Señor y Dios de nuestra vida. Una vida que es don y que, desde el reconocimiento de la misericordia de Dios, debemos vivir. Con sencillez y atentos a la Palabra. Personal y comunitariamente. La paz, fruto del Espíritu, se consolida cuando los lazos con Cristo resucitado se fortalecen. Cuando la experiencia de Dios se erige como protagonista en nuestras vidas. La paz vendrá propiciada por la oración diaria y el reconocimiento de que lo que nos rodea debe vivir iluminado por el Evangelio: familia, trabajo, amigos…

