El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el Evangelio de hoy, 29 de noviembre (Lc 21, 29-33).
La Palabra de Dios permanece. Es estable. Y es necesario que todos nos sumerjamos en la Sagrada Escritura con asidua lectura y con estudio diligente para que nadie se convierta en un cristiano vacío y superfluo al no ser alimentado por la Palabra. Debemos escucharla en el interior. El Concilio Vaticano II pide a todos los cristianos que aprendan "el sublime conocimiento de Jesucristo" con la lectura frecuente de las divinas Escrituras. Esta lectura permitirá que se entable un diálogo entre Dios, el hombre y la mujer. Porque a Dios le hablamos cuando oramos y a Dios le oímos cuando leemos las palabras que proceden de Él.

