El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 19 de diciembre, (Lc 1, 5-25).

Zacarías e Isabel eran justos. Ella estéril. Los dos de edad avanzada. Zacarías, ofreciendo el incienso en el templo, no dio fe a las palabras del ángel. El ángel le adelantó que tendría un hijo que convertiría los corazones.  Para Zacarías la bendición que supone tener un hijo fue insuficiente. Su experiencia de Dios era débil. Aunque quedó fortalecida tras el nacimiento de su niño. Su obediencia a las indicaciones del ángel y la pedagogía del proceso fueron determinantes. Una historia que puede repetirse cuando la fe se evidencia como débil: conviene hacer lo que se muestra como voluntad de Dios, aprender de la vida y descubrir como en ésta Dios se manifiesta.

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