El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 3 de junio, (Jn 17, 1-11a).

En este pasaje, Jesús eleva una oración profunda al Padre. Es el comienzo de lo que llamamos su oración sacerdotal, justo antes de su pasión. No pide por sí mismo, sino por sus discípulos. Nos muestra su corazón: lleno de amor, de entrega y de comunión con el Padre. Qué hermoso y consolador es este Evangelio: Jesús reza por nosotros. No solo enseñó, no solo sanó, no solo murió y resucitó… también oró por ti y por mí. Antes de su pasión, cuando sabía que venía el sufrimiento, no pensó solo en Él mismo. Su corazón estaba con sus discípulos, con nosotros, contigo.