El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 10 de diciembre, (Mateo 11, 28-30).

Para que un cordero sirviera para ser sacrificado en el templo, era condición indispensable que fuera manso. Se le ataban las patas y, si balaba, era rechazado. Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, por eso hoy nos propone aprender de Él que es «manso y humilde de corazón». Hay que ser mansos y humildes para aceptar la voluntad de Dios en nuestra vida, para afrontar las dificultades, el dolor, las enfermedades, los inevitables agobios que la vida nos presenta. Imitando a Jesús en su mansedumbre, no solo estaremos haciendo más ligera la carga, sino que, unidos a Él en el sacrificio de la cruz estaremos, con Él, participando en nuestra salvación y en la del mundo entero.