El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 17 de diciembre, (Mateo 1, 1-17).

Pocos conocen su árbol genealógico más allá de sus bisabuelos o algún tatarabuelo; pero, si quisiéramos indagar, nos encontraríamos más de una sorpresa: ascendientes de pueblos y países que ni imaginábamos, quizá algo de sangre noble o gente de la peor calaña. No somos individuos salidos de la nada, pertenecemos a un pueblo, a una historia que quizá nos defina hoy. En la genealogía de Jesús vemos que, aunque bajado del cielo, el Hijo de Dios ha asumido lo más íntimo de la naturaleza humana, incluyendo en la lista familiar a santos y pecadores. Así se ha unido Él con la raza humana y con cada uno de nosotros, asumiendo nuestro pasado, nuestros errores, amándonos con todas sus consecuencias.