El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 21 de febrero, (Mc 8, 34-9, 1)
Cuando en el colegio nos enseñaron las figuras literarias, aprendimos el recurso de la paradoja con el poema de santa Teresa de Jesús que dice: "Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero". Seguro que la de Ávila tenía en mente el paradójico pasaje del Evangelio de hoy cuando escribió esos maravillosos versos. «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga», dice Jesús. ¿Cómo puede uno negarse a sí mismo? ¿No es acaso el ser una afirmación de uno mismo? ¿Cómo, entonces, ser no siendo? ¿Cómo vivir sin vivir? ¿Cómo morir por no morir? Quizá todo sea tan simple como abrir bien los ojos y ver que el amor da sentido al sinsentido.
