El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 2 de julio, (Juan 20, 24-29).
¿Imaginan a alguien que se jactara de que es un gran aficionado de un equipo de fútbol y de tener un abono de palco, pero que dijera que va poco al estadio? ¿Qué pensarían ustedes? Pues que ni es aficionado ni es nada. Es lo que pienso cuando oigo decir a alguien que es católico pero poco practicante. Si es es católico, mire usted, se es practicante; y si no se es practicante, no se es católico. Se puede ser simpatizante, afín… pero no católico. El católico celebra, al menos cada semana, su gran partido, la mayor de las fiestas, la resurrección de Jesús, el domingo, cuyo centro es la Eucaristía. ¿Cómo se la va a perder? Después de su primera aparición, el domingo de Resurrección, Jesús vuelve a aparecerse “a los ocho días”. Según la forma inclusiva de contar los días de los judíos, esto significa al siguiente domingo. ¡Es el día del Señor! ¡Es el día de la comunidad cristiana! ¡No puedes faltar o te perderás, como le pasó a Tomás, la gran final! El partido de tu vida se juega, cada domingo, en tu parroquia ¿Qué mejor cosa tienes que hacer?
