El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 16 de septiembre, (Lucas 7, 11-17).

La actitud de un Jesús conmovido por el sufrimiento de la viuda de Naim nos habla de cómo es Dios; pues, como tantas veces nos ha enseñado: quien lo ha visto a Él ha visto al Padre.

El hijo de Dios expresa el profundo dolor que siente nuestro Padre del cielo ante el sufrimiento humano: «le dio lástima y le dijo: "No llores"». Él no es ajeno a nuestros padecimientos, se compadece de nosotros, es sensible y no hace oídos sordos. En esta victoria parcial sobre la muerte del hijo de la viuda nos está mostrando su poder para sacarnos de las muertes cotidianas que nos hacen perder la esperanza.

Cuando lo veamos todo oscuro y pensemos que no hay salida, Él nos dice como al muerto: ¡levántate!