Santa María de la Victoria en solemne besamanos en la parroquia de San Gabriel

Homilía de Mons. Jesús Catalá, durante la Eucaristía en la visita de la imagen de la Virgen de la Victoria a la parroquia de San Gabriel

VISITA DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA VICTORIA A LA PARROQUIA DE SAN GABRIEL

(Málaga, 14 febrero 2025)

Lecturas: Hch 13, 46-49; Sal 116, 1-2; Lc 10, 1-9.

1.- El apóstol Pablo fue enviado por Dios para anunciar el Evangelio a los gentiles, como narra el libro de Hechos: «Así nos lo ha mandado el Señor: Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra» (Hch 13, 47).

Gracias a la evangelización a los gentiles también en nuestra tierra, que era gentil en aquel momento, se anunció la Buena Nueva de Jesucristo. Ahora nos toca a nosotros seguir anunciando a Jesucristo en esta sociedad casi pagana, que se ha alejado del Dios verdadero; es decir del Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos consuela en toda tribulación (cf. 2 Co 1, 3-4). Existe una gran diferencia entre ser creyente de alguna religión y ser cristiano, que cree en el Dios revelado por Jesucristo.

Ahora nos toca a nosotros proclamar la Buena nueva de salvación que Cristo ha traído al mundo; nos toca consolar y curar a esta sociedad enferma y deshumanizada en ciertos aspectos, donde el Señor nos pide brillar como lumbreras en medio del mundo (cf. Flp 2, 15).

Y esta misión la tenemos que hacer de la mano de María, Madre del Salvador, Hijo de Dios.

2.- La parroquia de San Gabriel se ha engalanado para recibir a la Virgen. ¡Felicidades, querida comunidad parroquial y querida hermandad de la Victoria! Conjuntándoos habéis adornado el templo para recibir la visita de la imagen, que supongo es la primera vez.

La visita de la imagen de la Virgen de la Victoria a esta parroquia es una hermosa ocasión para demostrarle nuestro amor filial, profundizar en la fe que profesamos y potenciar nuestro testimonio como cristianos en medio de gentiles. Como ya anunció hace décadas el entonces cardenal Joseph Ratzinger, la Iglesia católica sería minoritaria en la sociedad; pero más fuerte, más comprometida y testimonial.

La Virgen de la Victoria viene a fortalecer nuestra fe, nuestra esperanza cristiana y nuestro amor a Dios y al prójimo.

Hoy rememoramos el encuentro del ángel Gabriel con María de Nazaret. Al llegar la plenitud de los tiempos (cf. Ef 1, 9) Dios envió al ángel Gabriel para que anunciara a María, la doncella de Nazaret desposada con José, que iba a ser Madre del Hijo de Altísimo (cf. Lc 1, 26-32).

3.- El nombre Gabriel tiene sus raíces en el hebreo, compuesto por dos elementos: «fuerza» y «Dios». Según su etimología Gabriel se puede interpretar como «fuerza de Dios» o «fortaleza de Dios».

Respecto a su misión es el encargado de trasladar mensajes celestiales a determinadas personas, anunciando buenas e importantes noticias, como el nacimiento del Salvador y Redentor del mundo.

Por ello podemos poner nuestra confianza en la «fuerza de Dios» y en el poder de Dios en nuestras vidas. Nos invita a confiar en que Dios está presente, nos cuida y nos guía en cada paso de nuestro camino.

Su mensaje, por tanto, es de «esperanza»; nos recuerda que, incluso en tiempos difíciles, podemos encontrar consuelo y esperanza en la promesa de Dios.

4.- La Virgen de la Victoria, con motivo del 150 Aniversario de la Hermandad de la Victoria, ha visitado la parroquia de San Gabriel por primera vez. ¿Podríamos decir que María le devuelve la visita a Gabriel dos mil años después? María, en la imagen de la Virgen de la Victoria, visita a Gabriel.

En realidad, son ambos quienes nos visitan a nosotros y nos traen su mensaje de salvación; nos hablan ambos de fortaleza y de victoria. ¡Acojámoslos en nuestro corazón y hagamos caso a su mensaje!

La Virgen representa la victoria de Dios sobre el pecado de los primeros padres; la victoria sobre el diablo y su descendencia, la victoria del bien sobre el mal, la victoria de la luz sobre las tinieblas, la victoria sobre el egoísmo.

Los fieles de la parroquia de San Gabriel tenéis una ocasión especial con la visita de nuestra Madre, la Virgen de la Victoria, para aprender de su ejemplo y vivir con esperanza estos tiempos convulsos, marcados por las ideologías del agnosticismo, del ateísmo práctico y de otras expresiones de falta de fe, de amor y de esperanza cristiana.

Estamos celebrando el Año Jubilar 2025, cuyo lema es «Peregrinos de Esperanza». Es providencial la coincidencia del 150 Aniversario de la Hermandad de la Victoria con el Jubileo de la Esperanza. Recorramos junto a María y a Gabriel el itinerario que ellos nos indican.

Del mismo modo que la Virgen de la Victoria fue un ejemplo de servicio y obediencia a Dios al aceptar su voluntad de Dios, Gabriel nos desafía a ser servidores fieles y obedientes a Dios, dispuestos a cumplir su voluntad en nuestras vidas.

5.- Según el evangelio de Lucas el Señor envía a sus discípulos delante de él «a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él» (Lc 10, 1), diciéndoles: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Lc 10, 2).

Hemos de acoger este mandato del Señor y pedirle que envíe trabajadores a su mies y obreros a su viña, para que la cuiden con esmero y den fruto abundante.

El Señor nos anima a «ponernos en camino», sabiendo que vamos a veces en medio de lobos (cf. Lc 10, 3); que no debemos confiar en nuestros recursos propios (cf. Lc 10, 4), ni en nuestros instrumentos o habilidades; solo hemos de poner nuestra confianza en Cristo.

Lo importante es anunciar la paz de Dios y la llegada de su Reino en la tierra (cf. Lc 10, 5-6.10). El Señor nos pide que anunciemos la paz por donde vayamos.

Damos gracias a Dios por la visita de la Virgen de la Victoria a esta comunidad cristiana de San Gabriel, pidiéndole que nos fortalezca en las virtudes teologales de la fe, la esperanza y el amor.

Felicitamos al Hermano mayor y a la Junta de la Hermandad por esta iniciativa de visitar las parroquias del centro de la ciudad de Málaga. ¡Enhorabuena y que esta visita proporcione abundantes frutos!

¡Que la Virgen y San Gabriel sigan protegiéndonos y acompañándonos en nuestro camino! Amén.