La palabra “cátedra” designa etimológicamente el sillón de brazos o butaca, frente a otro tipo de mobiliario más corriente para sentarse como la silla o el taburete. Es, por tanto, el asiento preeminente que ocupa el profesor sobre el alumno –de ahí la denominación de “catedrático”–; o, también, aquel desde el que cada obispo ejerce su magisterio sobre sus fieles, –de ahí la palabra “catedral” como iglesia principal donde el pastor lleva a cabo su misión episcopal de enseñar auténticamente la fe–.