También conocido como Antonio El Grande o, popularmente, san Antón, su opción de vida (al quedar huérfano, a los 20 años, entregó todos sus bienes a los pobres para irse al desierto a vivir una vida de oración y ascetismo) fue imitada por cientos de seguidores por lo que se le considera padre del monacato cristiano. Su fiesta se celebra el 17 de enero.