Arrumbado por su desuso litúrgico, que no por incuria del Cabildo catedralicio, podemos contemplar en la capilla de San Sebastián de la Catedral de Málaga el antiguo tenebrario que era utilizado en la ceremonia del oficio de tinieblas que, cada Miércoles Santo, rememoraba las horas en las que el sol estuvo velado, coincidiendo con la crucifixión de Cristo. Se trata de un candelabro triangular.