¡Qué calor! Es la exclamación que
más se escucha en calles, plazas y
hogares. No es una novedad, porque
todos los veranos suben las
temperaturas y pasamos calor.
Pero hay diversas formas de contrarrestar
este calor, y los jóvenes
de la diócesis nos proponen todos
los años algunas de ellas que se
traducen en campamentos, campos
de trabajo, convivencias, etc.